Eduacación para la habladuría

España, país cuadriculado donde los haya, inmerso en una situación de supuesto (denme al menos, el beneficio de la duda) desastre, económico, social, etc, siendo el hazme reír europeo, y un planteamiento educativo desastroso, tiene como mayor aspiración en los niños el ser un funcionario mas del estado. Y ahí esta el problema, España es el paraíso de esa especie trabajadora llamada funcionario, de toda esa estabilidad laboral rutinaria, que no lleva a otro sitio, que a ninguna parte, es como una relación sentimental que se atasca, ¿Dónde están los emprendedores? Fácil, en ningún sitio, es utópico pensar en ellos, quizás algún extraño elemento de tal calaña ande suelto, pero se me antoja difícil, y esto es debido a que el planteamiento educativo está enfocado de una manera equivocada, desde el principio del instituto, al final de la magna, todas las materias que se difunden son de carácter cuadrangular y sin ningún tipo de fomento creativo y competitivo, estamos creando robots, obreros, de la metrópolis de Fritz Lang, con la cabeza gacha y sin expectativas de superación ¿Por qué no hay en los institutos una asignatura que fomente el ser emprendedor? , créanme, sería mas practica que, por ejemplo, la asignatura de matemáticas, que de frikis y números ya va sobrado el mundo, y ellos son los culpables de todo esto.
Porque desde pequeños no nos enseñan a enfrentarnos a los problemas por el camino más fácil, si desde el principio tenemos estos problemas ya solucionados, podemos enfrentar a los jóvenes al verdadera contenido de su especialidad.
Porque todo este paripé llamado crisis, solo fomenta el temor y querer la estabilidad , esa estabilidad rutinaria y todo este temor infundado en los robots en que hemos convertido a todo el relevo generacional social, solo genera un bloqueo mental y de acción en el que cada persona base su único objetivo en sobrevivir, necesidad básica aparentemente superada ya hace tiempo.
Evindentemente todo esto acabaría con el entramado de “marketing social” que ciertos núcleos de poder, han asentado de manera, que su poder siga aumentando al mismo nivel que la sensación de pánico en los trabajadores, que repercutirá en mejorar ostensiblemente la productividad.

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