Oh Happy day!

Hoy voy a salirme un poco de la línea del blog, para tocar un tema un poco más complejo y reflexivo. Vamos que me voy a dar de hostia. Sin hacer verdadera esta verdad, más que afirmar algo, me limitaré a plantear, sin más dilación el tema a tratar hoy es la felicidad y su relación con el placer. El paradigma de la felicidad ha sido durante siglos utilizada de diversas maneras, una simple y paradójica palabra en cuyos vacíos legales se han amparado numerosos individuos y grupos de diversa índole moral para manipular a miles y millones de personas, desde tiempos remotos en los que la religión sentaba las bases de tu felicidad hasta la actualidad, en que es el corte inglés (o cualquier otra empresa con un mínimo poder mediático) quien sienta esas bases. Bien pues para empezar habrá que preguntarse ¿Qué es la felicidad? Fácil, una palabra, como tantas otras, se podrían decir muchas cosas, pero a estas horas no tengo ganas de escribir tonterías. Dicho esto, lo que si tenemos claro es que el objetivo de cada individuo es lograr esta felicidad, mientras más plena y pura mejor. Y ¿cómo se consigue? Se tiende a pensar todo aquello que nos provoca un estado satisfacción y euforia psicológica y fisiológica, nos aporta felicidad, y es cierto. Ahora el problema viene cuando erróneamente, tendemos a pensar que esa felicidad se sustenta en ese tipo de acciones. Lógico es pensar el sexo me hace sentir bien, si me siento bien soy feliz, y por lo tanto si estoy constantemente manteniendo sexo seré muy feliz. (Donde he dicho sexo, aplícalo a otra series de circunstancias). Y es aquí donde radica la verdadera infelicidad, ya que, es el punto en el que hemos confundido y unido la felicidad y el placer como si fueran lo mismo. Que me perdonen los psicólogos porque todo esto carece de base científica, pero se podría entender que la felicidad es un estado anímico, te sientes feliz y el placer es una sensación , efímera y momentánea. El placer es rápido y efectivo y te hace sentir bien, por eso es fácil agarrarse para lograr la felicidad, es por ello que tendemos a generar una adicción descontrolada del placer, y generalmente ese descontrol del placer lo tienen aquellos que se sienten menos felices a pesar de ser los que más placer tienen. Por lo cual, la verdadera felicidad se alcanza cuando podemos controlar el placer y no al contrario, esto significa, ¿Renunciar al placer? ¡NO!, simplemente, utilizarlo inteligentemente, lo que quiere decir que pregúntate porque lo haces, y si la respuesta colma tus aspiraciones, lo estarás controlando. El placer es solo un elemento más, para lograr la felicidad , pero es combinándolos con otros, y utilizándolo con un porqué, de más difícil acceso, cuando obtendremos esa especie de liberación emocional, que es la felicidad. Dicho esto no creáis nada de lo que he escrito, ¡creadlo!.

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