Síndrome Post-Social


4.625.634 Parados (que serán más acabadas las vacaciones), economía en regresión, subida del IVA, puesta en escena de la subida de las tasas universitarias, restricción de becas, copago sanitario, purga en RTVE , clara progresión a acabar con lo público, etc. etc. etc. Es el panorama alentador con el  que comenzamos este mes de septiembre, y dada la situación, las previsiones no son muy esperanzadoras, sobre todo, si tenemos en cuenta la severa ineptitud de los políticos que están al frente del gobierno de España.
 La supina estupidez con la que se desenvuelven los responsables de la gestión estatal, es la que nos lleva a situaciones tan sumamente esperpénticas (como preocupante para quienes la sufrimos), cuyos personajes bien podía haber sido protagonistas de una novela de Valle Inclán. España es ese país con una ministra de trabajo que nunca ha trabajado, o un ministro de educación y cultura, que durante un tiempo se ha ganado la vida igual que Belén Esteban, participando en debates televisivos. España es ese barco que se está hundiendo y cuyo capitán ha decidido echar más agua encima, pensando que este se salvará, sin embargo, no se da cuenta (o no quiere darse) de que, de seguir en esta situación, en la que se machaca al que menos tiene y se favorece al que más,  llegará un momento, en el que, al que menos tiene, no le quede nada que perder, y es en ese momento cuando dejaremos atrás cualquier tipo de racionalidad manifiesta para guiarnos por nuestros instintos más básicos, más aún si tenemos en cuenta, que el patrioterismo impuesto, en el que se ha movido  la imagen que ha querido dar la política española ha creado un monstruo muy tonto pero con “muchos cojones”, y esto podría acabar pasándoles factura. Estamos en ese punto en el que la paella, las folclóricas, el fútbol y las corridas de toros no sirven de parche como lo habían servido antaño, si acaso de pequeño (y necesario) placebo. Ningún gobierno anterior, sea de la ideología que sea, había mostrado tanta torpeza a la hora de acometer medidas, no ha acertado ni el fondo, ni en la forma, siendo esta segunda donde más a tropezado, sin desmerecer los fallos en el fondo. Ruedas de prensa sin posibilidad de preguntas, un presidente del gobierno al que no se le ve el pelo, constante contradicciones entre miembros del mismo gobierno, incapacidad para explicar que se hace y porqué se hace, etc.  generando la sensación (y la realidad) de que estamos gobernados por una panda de “frikis” a los que se les viene viendo el plumero de bien lejos, cuya credibilidad está por los suelos, por méritos propios. 

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