Y
yo como casi todos los jóvenes también vine a llevarme la vida por
delante, sin embargo, llegado el momento, invadido por un sentimiento
de pereza irracional y súmamente placentera, preferí quedarme en
la cama hasta el mediodía, y esa vida, irascible como pocas, llevaba
prisa de más y decidió pasar de largo. Además, seamos sinceros,
puestos a elegir, antes que contigo, me hubiera quedado con la rubia
del asiento de atrás, aunque con el presupuesto no me llegara para
un Cádillac, si acaso un Ford, igual de yanqui en tal caso, aunque a
un precio más popular y aunque no me deje en buen lugar tengo que
confesar que puestos a leer me quedo con escuchar.
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